Murió Dolores Huerta y, conociendo su inagotable energía y convicción, no me queda duda de que luchó hasta la última hora de sus 96 años.
A Dolores se le recuerda, sobre todo, como una pionera y líder sindical de los trabajadores del campo.
Pero parecía tener el don de la ubicuidad. Dondequiera que se requiriera su voz para defender las causas de la mujer, del pueblo latino y de los derechos humanos, allí estaba sin falta.
Su imagen más emblemática es la de un megáfono en mano, levantando los ánimos de quienes llevaban todas las de perder. Con un optimismo desbordante, porque, como nos dijo al iniciarse este periodo presidencial: "En los tiempos duros es cuando salen las mejores cosas. Estamos sufriendo un periodo muy oscuro. Pero veremos cómo le hacemos para salir. Miremos el futuro. Organicémonos más. Y vamos a salir más fuertes".
Dolores estaba convencida de que la gente, muchas veces sin saberlo, tiene un enorme poder. Por eso siempre les recordaba: "¡Sí se puede!". Todo era cuestión de vencer miedos y apatías, y atreverse a unirse y organizarse.
Y para galvanizar el cambio social, jamás dejó de defender la importancia de ejercer el voto: "Lo que vale es el voto, no tanto el dinero".
La última vez que le celebramos su cumpleaños al aire, nos dijo: "Si quieren darme un regalo de cumpleaños… ayuden a registrar gente para votar. Si no tienen edad o ciudadanía, pueden ayudar a correr la voz. Para crear un mundo más justo, el voto es la fundación de la democracia, de todo".
En vez de despedir a Dolores con flores, ¿qué tal si entregamos en su altar montones de pegas “Ya Voté”? En la elección de este martes, ese será el homenaje más consecuente a su memoria.
¿Se puede?
Samuel Orozco
Director de noticias e información, Radio Bilingüe